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Tu niño interior sano

  • 9 pasos

Beneficios

Cuidar de tu niño interior es esencial porque representa esa parte vulnerable, espontánea y sensible que llevamos dentro, formada por nuestras primeras experiencias de vida. Es el lugar donde se guardan tanto las memorias de amor, juego y ternura, como también las heridas de rechazo, abandono o incomprensión que nos marcaron en la infancia. Cuando estas heridas no se reconocen ni se sanan, tienden a influir en la vida adulta de formas sutiles pero poderosas: relaciones que repiten viejos patrones, miedos que limitan nuestro crecimiento, dificultades para confiar o incluso para disfrutar plenamente de la vida. En otras palabras, el niño interior herido puede llevarnos a sobrevivir, pero no a vivir de manera plena. Sanar al niño interior significa reconocer su dolor, darle el cuidado y la voz que no tuvo, y acompañarlo con la fuerza y la compasión del adulto que somos hoy. Este proceso no se trata de negar lo que pasó, sino de integrar esas experiencias para transformarlas en sabiduría y resiliencia. Aprender a vivir con el niño interior sano implica: - Reconectar con la autenticidad: recuperar la capacidad de sentir y expresar con libertad. - Cultivar la autocompasión: tratarnos con la ternura que merecíamos de pequeños. - Fortalecer la identidad: reunir nuestros fragmentos (el niño herido, el adulto que sobrevive y el yo resiliente) en una narrativa coherente. - Vivir con mayor plenitud: disfrutar de la alegría, la creatividad y la conexión emocional que estaban ahí desde la infancia

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